18 abril, 2012

las bodas de oro

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En uno de mis últimos viajes a Ibiza encontré nada más llegar al puerto, a una grandísima amiga. Ibiza es así: de difícil escapatoria para los aborígenes, incluyendo a aquellos que vienen y van. Tan íntima amiga mía era que incluso fue madrina de una de mis bodas... Vivimos juntas una etapa muy interesante en las que compartimos, sólo por citar algunos ejemplos, decenas de crepes de madrugada y algún avistamiento de ovni. Ibiza es así: no tiene horario y los avistamientos extraños tienen lugar incluso entre los que cambiamos las drogas de diseño por los crepes de chocolate. Recuerdo el día en que nos conocimos; la primera vez que la vi estaba desnuda y creo que esa imagen la define muy bien. Ibiza es así y ella más; sobre todo por aquel entonces.

Cuando nos encontramos, esta última vez, por el puerto estaba junto a su pareja desde hace muchos años. Entre abrazos me contaron, así, juntos; “de buen rollo”, que se habían separado y él en un susurro me pidió que fuese a verla, que hablara con ella. Nosotras no nos llamamos, no nos escribimos (ella no es en absoluto de nuevas tecnologías ni, como pude comprobar después, de nuevas prendas) y sin embargo, de vez en cuando... suena el teléfono y descubrimos el nombre de la otra en la pantalla del móvil y la pregunta es siempre la misma: "¿estás aquí?" Esas dos simples palabras describen  cómo funciona nuestra relación de un modo práctico... Nos volvemos a ver; nuestros hombres (cuando existen, porque las parejas van y vienen pero las amigas se quedan) nos dejan solas y hablamos largo y tendido todo el día y toda la noche y volvemos a acostarnos juntas pero para no dormir; sino seguir hablando. Y así estos días, otra vez más, concentramos todo el tiempo que pudimos para que pudiera explicarme a lo largo y ancho, qué estaba pasando en su vida para que su ex fuera su ex pero también para tratar de leer entrelíneas, porqué el susodicho me insistía tanto en que la buscara.

En la primera parte del libro de Come, Reza, Ama, la protagonista habla de una amiga psicóloga a la que encargan el reto de dar terapia a un grupo de mujeres (creo recordar que de Bosnia) y la psicóloga se siente abrumada, ¿Cómo puede ayudar ella, reconfortar ella con su vida acomodada a mujeres que han vivido conflictos bélicos en sus propias carnes; que han perdido a sus parientes, que han tenido que huir de sus casas? Pues bien, ¿sabéis de que querían hablar todas estas mujeres? No de la guerra, sino de que conocieron a tal tipo y luego no las volvió a llamar o de que las dejaron por otra... Al final, una vez más, el amor parece ser la fuente más importante de equilibrio y en su ausencia, de desequilibrio... 

Así que con mi amiga, como con cualquiera, las mujeres hablamos de todos los temas del mundo porque nos importan y mucho: nuestras familias, nuestras carreras, la crisis (esta y aquella), el calentamiento global, el Amazonas... pero más tarde o más temprano, nos quedamos colgadas del termómetro que nos indica cómo estamos realmente: el amor. Y creedme, hombres del mundo, cuando os digo que eso no es un privilegio de amigas de toda la vida ¡qué va! Coincides en un vagón de metro con una perfecta desconocida y como vislumbres una alarma de dolor dentro de sus ojos puedes decirle por ejemplo "tranquila, esto también pasará" y os desnudáis como mi amiga el día que la conocí en Ibiza. De hecho, el modo en que sobrellevamos todo lo demás, depende muchísimo de cuan equilibrados estamos en el amor (nosotras y vosotros) ¿os extraña, hombres del mundo? Analicemos frases célebres de la historia como: 

“Detrás de un gran hombre hay una gran mujer” (a nosotras nos divierte más la versión de: detrás de un gran hombre hay una mujer asombrada). Cuando te sientes seguro; cuando te sientes querido y valorado, creces. No hay como ver reflejado cuánto vales, en la persona que más te conoce y que además, conociéndote ¡te ama! 

"El amor y la intimidad que de él se deriva constituyen la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad. En ese proceso, la persona que ama posibilita que el ser amado manifieste todas sus potencias. Es a través de esa toma de consciencia de lo que podemos llegar a ser gracias al reconocimiento y al apoyo de quien nos ama, que se activa un mecanismo, una especie de despertador interno, que fortalece nuestro potencial hasta convertirlo en realidad. Allí, en el proceso de desarrollo personal que nace del amor, se vive una experiencia mucho más intensa que el placer: la felicidad.”
Álex Rovira, La Buena Vida

Así que mi amiga y yo nos poníamos al día de lo que fue bien y lo que fue mal; de lo que creías querer y de si existirá en algún lugar del mundo y de cómo nuestras madres se quejan de que las jóvenes “no aguantamos nada, que ellas sí han tenido motivos para separarse y no lo hicieron y nosotras estamos solas, solas, solas." Y hablábamos mientras mi amiga buscaba comprar algún vestido para la boda de oro de sus padres y yo, que he vivido un pequeño ápice de esos 50 años juntos de sus padres y puedo dar fe, que desde nuestra joven perspectiva no fueron para tirar cohetes sino más bien para tirar la toalla, pero esa señora ibicenca chapada a la antigua no lo hizo y ahora es feliz planificando unas bodas de oro donde asistirán todas sus hijas separadas y madre soltera respectivamente y ella lucirá un vestido de 500€ (por primera vez en su vida) mientras el marido, como buen pagés eivissenc, llevará el mismo traje que ya no le abrocha, y la misma corbata que ha llevado toda su vida a estos menesteres y que le vestirá con mucha probabilidad, en su caja fúnebre. 

Su madre feliz con su vestido y mi amiga mirando con recelo todos aquellos escaparates llenos de vestidos de esas tiendas nuevas en Ibiza: Mango, Zara, Estradivarius... que antaño fueran de moda Ad Lib (mucho más indicadas para cualquier contacto con seres de otro planeta, dónde vas a parar) y comprobando horrorizada que no hay nada que le guste y además de fuera de lugar, la hacen sentirse gorda. Y entre probadores y risas vinieron puntualmente a nuestra charla aquellos hombres de nuestra historia: ese primer hombre de su vida (su padre), el guapo padre de su primera hija que sigue alternando países llenos de exotismo durante el invierno y veranitos en Ibiza, empezando proyectos sin terminar ninguno; de su recién estrenado ex y padre de su segunda hija, que es el tipo más tranquilo del mundo; tanto que no se inmuta con nada y a ratos, a ella le desesperaba y mientras él habla de barcos, de regatas... de esas cosas tan importantes cuando te sientes equilibrado en el amor y en la familia. Y hablamos de mis ex: del padre de mis hijos porque, mira qué pequeño es Ibiza, vino al restaurante en el que estábamos comiendo y así pudimos también hacer gala de toda nuestra cordialidad, mientras saludaba con toda la comodidad que la situación permitía a mi amiga, madrina de aquella boda también suya que hace tanto dejáramos atrás. Él anda felizmente casado con otra que no se me parece en absoluto. Esa debiera ser siempre la idea...

Y preguntamos por fulanito o menganita, "¿qué fue de ellos? ¿Los ves alguna vez?" Y parece que la suerte para el resto, al menos en lo sentimental, fuera parecida, ¿será el agua de Ibiza? ¿Serán los ovnis? ¿Será que de verdad, no "aguantamos" nada? Tras tantas horas de charla, tanto amor dejado atrás... nos lleva a la clara conclusión de que nos va a costar vivir 50 años agarradas al brazo del mismo hombre aunque en eso, no hemos tirado la toalla, ¡nos encantaría! Debe ser tan hermoso que alguien te conozca tanto y conocer tanto a alguien... como decía la canción de Amaral “que no daría yo por tener tu mirada, por ser como siempre los dos mientras todo cambia”.

Sus padres ya han celebrado sus bodas de oro; orgullosos, cada uno a su manera y sin ser conscientes de que deberían serlo todavía mucho más: son casi casi... una especie en extinción.


Significado de algunos de los aniversarios, según lo que el cuerpo (sobre todo el corazón), aguante:

1 año: Bodas de Papel
2 años: Bodas de Algodón
3 años: Bodas de Cuero
4 años: Bodas de Lino
5 años: Bodas de Madera.
6 años: Bodas de Hierro
7 años: Bodas de Lana
8 años: Bodas de Bronce
9 años: Bodas de Barro
10 años: Bodas de Aluminio
11 años: Bodas de Acero
12 años: Bodas de Seda
13 años: Bodas de Encaje
14 años: Bodas de Marfil
15 años: Bodas de Cristal
20 años: Bodas de Porcelana
25 años: Bodas de Plata
30 años: Bodas de Perla
35 años: Bodas de Coral y/o Jade
40 años: Bodas de Rubí
45 años: Bodas de Zafiro
50 años: Bodas de Oro
55 años: Bodas de Esmeralda
60 años: Bodas de Diamante
65 años: Bodas de Platino
75 años: Bodas de Brillantes


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4 comentarios:

  1. Como me ha gustado tu forma de escribir, he echado la vista atrás para leer otras cosas tuyas y me he encontrado con que eres la hija del murciano, cuyo relato que me enganchó cuando lo leí. Así que, lo siento por ti, pero te pongo mi mafaldita y me quedo como miembro (con perdón) de tu blog. Si algún rato te aburres puedes entrar en el mío, aunque pero te advierto que no soy tan “salao” como tú.

    http://bitacorademacondo.blogspot.com

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  2. 50 años: Bodas de Oro
    55 años: Bodas de Esmeralda
    60 años: Bodas de Diamante
    65 años: Bodas de Platino
    75 años: Bodas de Brillantes...

    La eternidad o el "no tiempo": Bodas tántricas

    http://youtu.be/7BCZMNdouoM

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  3. Hola, Macondo y hola, Mafalda. Que sepas que sois más que bienvenidos ambos a este blog en el que espero veros mucho pero que mucho. Que sepas que he visitado esa Bitácora de Macondo y me has parecido saladísimo y además, ¡muy parecido a mí! Pero créeme que me ha gustado "a pesar" de eso. Veo que a ambos nos entró la misma nostalgia que sólo mejora escribiendo en San José y además, compartimos esa tremenda pasión por las palabras (punto y final) pero tú además, tienes la osadía de reinventarlas. Yo como mucho, como mucho, llego a cuestionarme las existentes; ya un día muy rebelde incluso puedo desmontar alguna y adaptar la definición según me salga del moño, pero es las menos...
    Aquí tienes un ejemplo que creo que te gustará: Definición de Polvo Pendiente; http://www.otropostdata.com/2011/12/el-polvo-pendiente.html

    Yo también te sigo, que lo sepas.

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    Respuestas
    1. Me ha encantado lo del “polvo pendiente”. Lo bien resumido que está con esas dos palabras todo lo que tan atinadamente explicas en tu entrada. Que sepas que hubiera llegado a él, porque voy a leerme todo lo que has ido escribiendo.
      Si vas a seguir entrando a la Bitácora de Macondo, me haría ilu tenerte de “miembra”.

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